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Compañía de Jesús
Manzana Jesuítica de la Compañía de Jesús
La manzana que primitivamente había sido señalada para convento de monjas o recogimiento de doncellas , fue adjudicada por el Cabildo a los padres de la Compañía de Jesús en 1599, en reemplazo de otra que tenían asignada, y para que se instalasen en ella. En dichos terrenos había sido construída por 1569 la ermita de los santos mártires Tiburcio y Valeriano, que también les fue adjudicada.
Para 1613, los jesuitas trasladan a dicho sitio la escuela de primeras letras, el noviciado y el convictorio o seminario. Por aquella época, también, habían ampliado su posesión al haber recibido en donación dos nuevas parcelas de la manzana contigua hacia el sur, en una de las cuales tenían la ranchería de los esclavos.
Con posterioridad recibieron en donación y en esta misma manzana, nuevas parcelas.
Ya para esa época habían fundado el Colegio Máximo, el que habría de ser la base de la Universidad, mientras que en 1782 el Real Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat pasó a ocupar la parte sur del antiguo Colegio Máximo.
Con el paso del tiempo la imagen y ocupación de la manzana se fue transformando, quedando en parte -sobre calle Obispo Trejo- lo que fue de esta histórica propiedad jesuítica.
Actualmente junto a la Iglesia de la Companía tiene su sede el Rectorado de la Universidad Nacional, funcionan allí mismo la Biblioteca Mayor y la Facultad de Abogacía; a continuación y en la esquina con Duarte Quirós -calle que antiguamente no estaba abierta continuando las dependencias sobre su actual trazado- tiene su sede el Colegio Nacional de Monserrat. Sobre Caseros -hacia el otro lado de la iglesia- está la casa de los jesuitas, en cuyo ingreso se encuentra la Capilla Doméstica, pequeña construcción de características similares a la iglesia de la esquina. Ya sobre la avenida Vélez Sarsfield, ocupan el resto de la propiedad otras dependencias de la Universidad Nacional de Córdoba, como la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y tiene su sede la Academia de Ciencias.
No podríamos calificar de otro modo más que de ecléctica a la imagen actual de este conjunto de construcciones de distintas épocas y con valores desequilibrados y disímiles, todo lo cual impide una lectura y comprensión global del mismo. La volumetría de la iglesia y la fachada del Colegio de Monserrat son los ejemplos de mayor atracción y significación, mientras que como imagen ambiental, la calle Caseros -accediendo en cualquiera de los dos sentidos- ofrece una extraordinaria vista de los volúmenes pétreos de esa preciada construcción que es la iglesia de la Companía; mientras que la calle Obispo Trejo -gracias a la reciente intervención en el área central- ofrece otro rico episodio aunque no tan cargado de importantes valores arquitectónicos, pero con la vida y fuerza que le transmiten los jóvenes universitarios que por allí circulan y se detienen a lo largo de todo el día, constituyendo un sector peatonal con vida y movimiento propio.
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