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Análisis de los Procesos Ecológicos Fundamentales

El gran sistema de humedales que conforman la porción terminal del Río Dulce incluye, como ya ha sido señalado, dos grandes subsistemas: el valle de inundación del Río Dulce con sus humedales asociados y la Laguna de Mar Chiquita (ver descripción general en Reati et al (1997)). Estos dos grandes componentes, si bien íntimamente asociados en su dinámica, poseen características hidrológicas y ecológicas bien diferenciadas, por lo que se justifica su análisis por separado, particularmente cuando se evalúan los posibles impactos de la derivación de aguas de la cuenca (Williams, 1993ª).

El valle de inundación del Río Dulce es equivalente a un inmenso delta con un declive muy pequeño, con una gama muy grande de tenor salino en sus aguas. Su dinámica esta condicionada y modelada fundamentalmente por la magnitud y la frecuencia de las inundaciones periódicas generadas por el aporte del Río Dulce. La frecuencia, intensidad y duración de dichas inundaciones determina la consideración de la red de drenaje, la deposición y remoción de sedimentos, la formación de albardones, y finalmente la estructura y composición florística de la vegetación. Los distintos tipos de vegetación presentes en el área están asociados y adaptados a distintos regímenes de frecuencia y duración de las inundaciones, incluyendo por ejemplo los pastizales costeros del río Dulce, etc. (Williams, 1993b)

El pulso de inundación constituye por lo tanto el factor dinámico esencial para mantener la heterogeneidad de la vegetación, así como su fauna asociada (Bucher y Herrera 1981, Bucher 1992, etc.). Esta característica es típica de todos los humedales del mundo, y existe un creciente reconocimiento de que la preservación del régimen de inundación es un requisito básico para su conservación. En tal sentido, cabe mencionar por ejemplo, el parque nacional de los Everglades en Florida, Estados Unidos, donde en la actualidad se tiende a restaurar este régimen alterado por las obras de ingeniería para irrigación realizados durante la primera mitad de este siglo (UNC, 1998).

La Laguna de Mar Chiquita es el colector final del sistema, siendo que su principal aporte proviene del Río Dulce, y en mucho menor medida de los ríos Primero y Segundo. El factor clave que controla su dinámica esta dado por el nivel de concentración de sales de sus aguas, el cual esta directamente asociado al nivel (y por consiguiente el volumen) de las aguas de la laguna.

La concentración de sales en la laguna ha tenido variaciones históricas importantes, habiendo oscilado entre valores de más de 250 gramos por litro en períodos de niveles bajos hasta alrededor de 40 g/l en años muy húmedos como en la década de 1980.

 

Variaciones históricas en aportes de agua al sistema
El sistema Río Dulce-Mar Chiquita se caracteriza por una gran variabilidad temporal en los aportes hídricos que recibe, asociados a variaciones en la intensidad de lluvias registradas en su cuenca, y particularmente las que ocurren en las Sierras del Aconquija, Tucumán, donde las precipitaciones son más intensas. Esto genera tanto variaciones de corto plazo entre años consecutivos como largo plazo de aguas altas o bajas, lo cual determina a su vez grandes oscilaciones tanto en el régimen de inundación del Río Dulce como en el nivel de Laguna de Mar Chiquita.

En los últimos treinta años por ejemplo se han registrado períodos muy secos donde casi no había aportes hasta los actuales años muy húmedos que se inician al final de la década de 1970 y que ha determinado un gran aumento del nivel de la laguna.

Debe aceptarse entonces, como un fenómeno natural, la existencia de años secos, medios y húmedos, aún sin extracción de agua del sistema.

Dada la estrecha asociación entre niveles de la laguna y su salinidad, las características limnológicas y por ende los procesos ecológicos varían radicalmente de acuerdo con la altura del agua en la laguna. Dentro de la gama de valores posibles existen verdaderos puntos de discontinuidad en lo que hace al funcionamiento del sistema, tal como se describe más adelante.

A los fines de este análisis, se dividieron los niveles de salinidad de la laguna en "mesosalino" (hasta 48 g/l), "megasalino" (entre 48 g/l y 60 g/l) e "hipersalino" (por encima de los 60 g/l).

Años húmedos

Laguna Mar Chiquita: Como ya se mencionó, esta situación se ha registrado recientemente en el plazo que comienza en la segunda mitad de los 70’, el que determinó un crecimiento muy marcado de la laguna, con un paralelo decrecimiento de la salinidad. El nivel crítico a considerar es el de la cota de 69 m, por encima de la cual la salinidad cae por debajo de los 48 g/l habiendo alcanzado valores de hasta 24 g/l en correspondencia con los valores máximos. A este rango (24-48 g/l) se lo denominó nivel limnológico "mesosalino".

 

En esta situación el sistema se comporta de forma similar al de una laguna pampeana de agua dulce a poco salina, cuya fauna y flora no difieren marcadamente de un sistema de agua dulce. Con estos valores existe una oxigenación adecuada y un ciclo eficiente del carbono, por lo que la cantidad de materia orgánica depositada en el lecho es limitada, (Reati et al. 1997).

La aparición de condiciones mesosalinas hicieron posible la expansión del "pejerrey" (Odontesthes bonariensis) en la laguna, facilitada por la natural adaptación de este pez a altos niveles de salinidad.

Al alcanzar estos niveles desaparecen casi totalmente las amplias playas barrosas de la laguna, las que ofrecen un hábitat importante para muchas especies de aves playeras, (Bucher y Herrera 1981).

Años medios

Laguna de Mar Chiquita: Cuando la cota de la laguna oscila entre las cotas de 67,50 msnm y 69 msnm, el agua tiene una salinidad que oscila entre los 60 g/l y 48 g/l, nivel que hemos denominado megasalino. Al sobrepasar los 48 g/l se producen cambios ecológicos importantes. El más notable de ellos es la desaparición del "pejerrey" (Odontesthes bonariensis) , el cual declina rápidamente con salinidad por encima de los 48 g/l y desaparece hacia los 60 g/l. Es posible que su rol de especie planctófaga sea reemplazado a salinidades altas por el flamenco.

Al bajar el nivel del agua quedan expuestas amplias playas barrosas, las cuales favorecen a las aves playeras (hábitat de alimentación) y a los flamencos (hábitat de nidificación, sobre todo en islas).

Años secos a muy secos

Laguna de Mar Chiquita: Con cotas por debajo de aproximadamente los 64,40m la salinidad supera los 100 gramos por litro alcanzándose una situación que hemos denominado hipersalina. Con estos niveles comienza a producirse la cristalización de sales, dependiendo de la concentración y temperatura. Las algas cianofíceas y el crustáceo Artemia salina se vuelven dominantes. También disminuyen marcadamente aquellas especies de aves piscívoras (como Biguá y Martín Pescador), los cuales se restringen a la desembocadura de los ríos afluentes, particularmente el Dulce y el Xanaes.

Bajo estas condiciones extremas los ciclos de nutrientes y flujos de energía toman caminos alternos bastante diferentes de los que se encuentran en situaciones medias. La disponibilidad de oxígeno se vuelve limitante, y comienzan a tomar importancia las bacterias fotótrofas anoxigénicas capaces de fotosintetizar en condiciones de anoxia, usando hidrógeno molecular, compuestos de azufre reducido, o compuestos orgánicos simples como donantes de electrones. Como resultado de estas nuevas condiciones se produce una importante acumulación de materia orgánica en el fondo, y la liberación de gases de azufre que dan un olor muy característico a la laguna. Se trata del típico fango de la Mar Chiquita, el cual fue, durante los períodos de aguas bajas, uno de los principales atractivos turísticos de la localidad de Miramar, cuando la actividad balneológica era considerada de valor por el turismo.

A partir de este fango se generan cadenas tróficas importantes originadas en las especies capaces de alimentarse del mismo, particularmente en las costas barrosas. Son muy importantes las larvas de las "moscas de la sal" (familia Ephydridae) las cuales son muy apetecidas por las aves playeras y particularmente el "chorlo" (Phalarops tricolor), generalmente muy abundante en épocas de aguas bajas. Asimismo, las poblaciones de flamencos podrían mantenerse altas en tanto se mantuviera la afluencia de agua dulce y nutrientes en amplios sectores de la laguna, UNC (1998).

De continuar el descenso de nivel, puede llegarse finalmente a condiciones de desecamiento total o casi total, con condiciones ambientales equivalentes a la de una salina, situación muy parecida a las que se puede apreciar en las Salinas Grandes y Salinas de Ambargasta situadas a relativamente corta distancia de la Mar Chiquita.


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