la docta

Córdoba es el corazón de Argentina. Es la provincia activa por naturaleza donde nacieron las grandes gestas que marcaron el rumbo político, social y económico de nuestro país, como la Reforma Universitaria y el «Cordobazo». 
El cordobés, aquel que se lo identifica por su simpática tonada, fue siempre el gran protagonista de aquellos hechos que tuvieron notable incidencia en la vida institucional del país.

Una provincia pujante con toda su fuerza agroindustrial que sigue creciendo por la capacidad de su gente.
Córdoba es un estado mediterráneo con todos los paisajes que uno se puede imaginar en su inmensa geografía: montañas, ríos, lagos, arroyos, áreas verdes y boscosas y mucho más. Por algo es considerada la provincia con mayor cantidad de localidades turísticas del país.

El clima también es un gran aliado de las bellezas naturales ya que permite visitar a la provincia en cualquier época del año. Por eso se puede afirmar sin dudarlo: ¡Córdoba siempre de temporada!

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NUESTRO SÍMBOLO

Hay imágenes que simbolizan la pertenencia a un grupo humano, a una comunidad.
Las ciencias sociales nos enseñan que el sentido de pertenencia (social) es fundamental en el hombre, y para demostrar esa pertenencia nos hacemos de símbolos, que van desde elementos muy simples pero muy distintivos hasta más complejos como las insignias y banderas locales, regionales o nacionales.
Un símbolo se vuelve así esencial en la persona: somos quienes somos pero además somos parte de la comunidad a la que pertenecemos.
Por esa significación de la identidad comunitaria, los símbolos locales, regionales y nacionales tienen gran importancia.
Respetamos nuestros símbolos por lo que representan.

Las banderas son algo más que piezas de tela, son manifiestos simbólicos que representa a un grupo de personas, una nación o una institución, y encarnan aquellos paradigmas históricos, religiosos, políticos o imaginarios que ostenta el colectivo.

Banda Roja: representa la sangre derramada en nuestras luchas emancipadoras, pero también es divisa del federalismo. Representa la energía de nuestro pueblo y la lucha contra las formas de opresión a lo largo de la historia local.

Banda Celeste: recuerda la participación de Córdoba en las guerras de la Nación y su contribución a la victoria por la emancipación nacional. También representa los espejos de agua como recursos hídricos de nuestra provincia.

Banda Blanca: toma el color blanco de la bandera nacional y su ubicación central en la bandera propuesta refleja la posición de Córdoba como centro geográfico y estratégico de la Argentina, pero además nos señala la identidad de convivencia de nuestro pueblo que se nutrió de numerosas corrientes inmigratorias, principalmente española e italiana, seguida de comunidades como la armenia, judía, sirio-libanesa, griega y más recientemente boliviana, paraguaya, peruana y coreana, que crecieron apoyándose e integrándose en paz, formando un verdadero crisol social y humano y que mancomunadamente vuelan hacia los vientos de la civilización y el progreso. El blanco significa la pureza de sentimientos, la libertad, la justicia social. La sabiduría, la potencia, la fuerza impulsora de iniciativas, las búsquedas constantes de nuevos esfuerzos, y la paz.

Sol Jesuita/ Sol Inca/ Sol de MAyo: En el centro la silueta del “Sol Jesuita”, que con sus 32 rayos (16 rectos y 16 ondulados, dispuestos alternadamente) es coincidente desde lo gráfico con la silueta del “Sol Inca” o “Sol de Mayo” (1) (2) presente en nuestra bandera nacional, en color amarillo oro en alusión al esplendor y contribución que hicieron los Jesuitas a nuestra provincia, cuyo aporte en lo político, social, cultural y religioso –desde su fundación y por más de cuatro siglos- dejaron su trascendental impronta. Los testimonios de la acción de la Compañía de Jesús, orden fundada por Ignacio de Loyola, ocupan un lugar de privilegio en la provincia de Córdoba. En el lapso comprendido entre 1599, año de la llegada de los Jesuitas a Córdoba, y 1767, cuando se produce la expulsión de la orden por el rey Carlos III de España, la Compañía de Jesús estableció un sistema cultural-social único en la América hispana que marcó el desarrollo de la provincia. El sistema, centrado en la Ciudad de Córdoba, se organizó alrededor de las empresas educativas y espirituales de la Compañía, dando origen al Colegio Máximo en 1610, a la Universidad en 1622, al Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat en 1687 y al Noviciado, que son los puntos destacados de lo que se conoce como «Manzana Jesuítica». Para asegurar el sustento económico de esos emprendimientos, se organizó y consolidó un sistema de estancias, establecimientos rurales productivos situados en el interior de la provincia. El carácter único de estos testimonios patrimoniales han sido reconocidos por la UNESCO, que a fines del año 2000 ha declarado al «Camino Jesuíticas» y a la «Manzana Jesuítica» como «Patrimonio de la Humanidad». El sol representa también el poder de la naturaleza, la fuerza viva del mundo y es símbolo de la perseverancia, tomando en consideración su fiel y perfecto ciclo diario y anual. El color amarillo alude a las riquezas, no sólo intelectuales y espirituales

LOS FEDERALES DE BUSTOS

En el año 2009, por iniciativa del Gobierno de Córdoba y el aporte de valiosos hombres del Ejército Argentino, quedó constituido formalmente el Cuerpo Especial de Honores «Los Federales de Bustos», algo así como Los Granaderos de San Martín.
Los Federales de Bustos, cuyas funciones son puramente protocolares, usan un uniforme emparentado con la moda militar del siglo XIX y además llevan un morrón alto de pelo, para destacar aún más su estampa. El uniforme se completa con chaquetilla roja, pechera azul, puños azules con vivos blancos, charreteras rojas y botas negras.